Cuando los adversarios son sólo uno

¿Hemos barajado la posibilidad de qué puede que no sean los demás,  sino que en realidad la persona conflictiva seamos nosotros mismos?

 Si tanto daño nos hacen los conflictos emocionales, ¿ por qué criticamos y juzgamos a los demás? ¿ por qué luchamos y nos peleamos tan a menudo? ¿ por qué odiamos a otras personas? Y  en definitiva, ¿por qué tenemos enemigos?. Llevamos a cabo todas estas conductas tan destructivas porque carecemos de la comprensión necesaria. Prueba de ello es que solemos creer que los demás pueden herirnos emocionalmente si dicen o hacen cosas con las que no estamos de acuerdo.

Es nuestra reacción a lo que los demás dicen o hacen.  Y está reactividad desencadenada es consecuencia de interpretar lo que nos sucede de forma egocéntrica.  Es decir, queriendo que los demás se amolden a nuestros deseos, necesidades y expectativas.

 Cuanto más egocéntricos somos,  más tristeza , más ira y más miedo llevaremos en nuestro interior. Para mejorar nuestras relaciones con los demás,  primero hemos de hacer las paces con el único enemigo que hemos tenido, tenemos y que podemos seguir teniendo a lo largo de nuestra vida.  Es el que ensucia nuestra ropa, golpea el despertador cuando suena y tiene nuestro DNI. Es recomendable tener consciencia con la mayor frecuencia posible de que somos cocreadores de lo que sentimos y experimentamos en nuestro interior. Y a la postre reconocer la responsabilidad de sanar las heridas emocionales causadas por nuestras interpretaciones y reacciones egocéntricas con el fin de repararlas.

A lo largo de este proceso de autoconocimiento y desarrollo personal, también nos damos cuenta  de que la maldad no existe, pues cuando somos esclavos de nuestra reactividad no somos dueños de nuestra actitud ni tampoco lo somos de nuestra conducta. Lo que abunda es la ignorancia de no saber quiénes somos y la inconsciencia de no querer saberlo. Y cuanto más egocéntricos somos, más sufrimos. Y cuanto más sufrimos, más problemas y conflictos tenemos con los demás.

Para arrancar de raíz nuestro conflictos emocionales hemos de aprender a aceptarnos a nosotros mismos tal como somos.  Al disolver a nuestro enemigo interno por medio de la comprensión y el amor, dejamos de proyectar nuestra oscuridad hacia el exterior.  Ya no necesitamos falsos enemigos con los que luchar y a los que culpar de nuestro malestar. Cuando conectamos con nuestro bienestar interno, empezamos a interpretar lo que nos sucede con más objetividad y a ver a los demás con más neutralidad. Cuando  logramos apaciguar nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, comprendemos que lo que sucede es lo que es y lo que hacemos con ello es lo que somos.

Algunas películas que ilustran este tema:

Marcado por el odio http://www.rtve.es/alacarta/audios/una-historia-de-cine/historia-cine-marcado-odio-12-05-19/5192621/

Taxi driver http://www.phenomena-experience.com/evento/534/taxi-driver.html

Persona https://cineoculto.com/2018/07/persona-sombra-mascara-psicoanalisis-obra-maestra-ingmar-bergman/

Algunos libros:

Crimen y castigo. Y El doble de Fiodor Dostoievski https://eldebatedehoy.es/cultura/crimen-y-castigo/

El extranjero. Y El hombre rebelde de Albert Camus https://www.nuevarevista.net/libros/el-extranjero-albert-camus/

Lord Jim de Joseph Conrad https://www.hislibris.com/lord-jim-joseph-conrad/

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